Esta historia sobre naranjas te ayudará a triunfar en tu carrera








 

Hace algún tiempo fui con mi familia a comer en una conocida cadena mexicana de hamburguesas en Guadalajara. La comida transcurrió de manera normal, y cuando fui a pagar a la caja, asomándome tras del mostrador, noté que en la pared que iba hacia la cocina (creo), había un letrero de tamaño mediano, quizás con instrucciones o algún protocolo de limpieza dirigido a los empleados.

La curiosidad mató al gato, dicen. Pero mi gato tiene nueve vidas, así que cerré un poco los ojos para poder leer mejor lo que decía el letrero. Para mi sorpresa, no eran simples instrucciones o cosa similar, sino algo mucho mejor: una historia.

Hemos hablado antes del poder del storytelling para transmitir una idea, impulsar un propósito o crear una relación. Una historia era lo último que esperaba encontrar en esa pared y si antes tenían mi curiosidad, ahora tenían mi completa atención.

Leí la historia de un golpe, mientras esperaba que me dieran mi cambio. Me atrapó inmediatamente y me dejó pensando. En mi propia historia, a veces yo había sido Juan, a veces Fernando y a veces el gerente. Después de darle vueltas por muchos días, pensé que sería genial compartirla.

Cuando quise ponerla en blanco y negro, me di cuenta de que no la recordaba a la perfección. Así que logré contactar a uno de los socios del negocio y le pedí que me la compartiera. Él me pasó el texto completo, mismo que acabó como parte del libro Como Pez en el Agua. Esta es una historia sencilla, que además tiene distintas versiones en la cultura popular. El aprendizaje es el mismo: la ley de los mínimos y los máximos, o cómo desde un mismo sitio podemos llegar a distintos lugares si nos decidimos a usar nuestra inteligencia y creatividad para dar más. 

Sin más, reproduzco el texto completo y lo someto a tu consideración. ¿Tú quién eres en la historia? 

fecha: 2020-08-12