México, la tierra que busca cambiar el paradigma del vino








La cultura vinícola en México ha crecido exponencialmente en los últimos años. Hoy en día, los vinos producidos en territorio azteca son reconocidos mundialmente por su calidad y gran sabor. 

Sin embargo, aún existen los prejuicios de que “solo se toma vino en ocasiones espaciales”. De acuerdo con Alberto Verdeja, el enólogo de Bodegas Domecq, está bebida se puede disfrutar con un amplio abanico de platillos y no solo está destinado para grandes manjares culinarios. Un vino se disfruta en la cotidianeidad.

Desde el corazón del Valle de Guadalupe

El Valle de Guadalupe, en Baja California, es reconocido históricamente por producir vinos exquisitos. Luego de haber dedicado años de trabajo a la producción de blended, Bodegas Domecq, lanza su primera línea de vinos monovarietales (aquellos elaborados con solo un tipo de uva mayoritariamente).

La marca presenta dos nuevas etiquetas monovarietales de uva Syrah y Nebbiolo. Orgullosamente producidos en tierra bajacaliforniana busca que sus consumidores exploren y vivan experiencias 100% mexicanas.

“La tierra y la expresión de la fruta están en el centro de cada vino que se trabajó buscando perfección, sencillez y características únicas, resaltando el terroir del Valle de Gudalupe. Cada uva fue meticulosamente seleccionada, cosechada y cuidada para poder expresar al máximo la peculiaridad que la distingue”, comenta Verdeja.

La experiencia de acercanse a la tierra

Muchas veces nos olvidamos de dónde vienen los productos esenciales que consumimos todos los días: la tierra. Ese elemento de la naturaleza que es vital para la vida y no le damos el espacio que se merece. De allí crecen las uvas de las que están hechos los vinos, las cuales le aportan todas sus propiedades; color, frescura, aroma y sabor.  

Entrepreneur en Español tuvo la oportunidad de conectarse con la tierra, al igual como lo haría un enólogo, en un taller de cerámica para despertar nuestros sentidos, dejarnos llevar por las texturas de la arcilla y el sabor de las dos nuevas etiquetas. Una prueba de que el vino no tiene porque ser pretencioso, simplemente hay que disfrutarlo.

Reserva Real y Reserva Magna

Un vino 100% Syrah, es el Reserva Real. Este destaca por ser fresco, mientra que su acidez media permite un abanico de maridajes, es decir, versatilidad para su consumo y acompañamiento. Por ejemplo, pizza, carnes frías, pescados, postres cremosos o con frutos rojos.

En cuanto al Reserva Magna, es hecho con uva Nebbiolo en una edición limitada de 3.000 botellas. Es ganadora de la medalla de plata del Concours Mondial de Bruxelles. Este es más complejo que el anterior, no obstante, se puede disfrutar solo o acompañado con platos contundentes como cortes de carne, quesos fuertes y postres de chocolate amargo o caramelo.

Un poco de historia

El vino en México tiene una gran tradición e historia. El cultivo se propagó en América en 1492 al traerlo los españoles al nuevo continente, ya que formaba parte de su dieta diaria. Históricamente se ha consumido como método medicinal.

Los colonizadores encontraron uvas silvestres, diferentes de la Vitis vinífera europea, la especie con la que se producían los vinos en el viejo continente. De acuerdo con la revista México Desconocido, no se tienen fuentes seguras de cuáles fueron los lugares originales dónde Hernán Cortés decretó que fueran sembrados los primeros viñedos de la Nueva España, pero sí se conoce que la vid se propagó en Michoacán, Puebla, Guanajuato, querétaro y Oaxaca.

Más tarde, los misioneros jesuitas fueron quienes llevaron el cultivo de la vid a Baja California a finales del siglo XVII. En 1843, el fray Félix Caballero fundó la ex Misión de Guadalupe, en el lugar se sembraba trigo para luego cambiarlo por Vides. Así, este fue el inicio de la producción de vino en el lugar que hoy conocemos como Valle de Guadalupe. Luego, ya en el siglo XX se empezó a mejorar la calidad de este producto.

La industria vinícola

Actualmente, la producción en México sigue siendo muy inferior al volumen de vino importado de España, Francia, Chile, Italia, ARgentina y Estados Unidos con el 97% de cobertura, de acuerdo con un estudio de mercado por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Ciudad de México (ICEX). No obstante, las etiquetas mexicanas van ganando presencia en el mercado gracias a la aceptación y consumo del público joven.

El vino mexicano ha obtenido una avalancha de galardones internacionales, 1.500 hasta el momento, pero más allá de eso, se ha vuelto esencial para la economía del país, de acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV).

La industria genera empleos para 500.000 jornaleros, 14 son los estados que lo producen y 2.5 millones de cajas son embaladas al año, número que va en aumento.

El vino nos acompaña en diferentes momentos de nuestra vida, en los más felices y también tristes, así como en los eventos especiales, reuniones de negocios y comidas con amigos y familiares, pero no hay que olvidar que también se debe tomar con medida para que el gusto por él no termine en un mal sabor de boca. 

fecha: 2020-12-05