El Senado va contra la comida chatarra: limitará su venta en las tienditas cercanas a escuelas








 

El Senado mexicano se prepara para aprobar una iniciativa de reforma a la Ley de Educación que limitará la venta de alimentos hipercalóricos, también conocido como comida chatarra, a menores de edad, en los negocios y expendios cercanos a todas las escuelas del país, y aunque no es una prohibición directa, plantea que las autoridades municipales y de los estados sí cancelen la comercialización de esos productos.

La iniciativa de Morena propone que las autoridades educativas promuevan ante los gobiernos de las entidades, los municipios y la federación, “la prohibición de la venta de alimentos con bajo valor nutritivo y alto contenido calórico en las inmediaciones de los planteles escolares”, detalla el documento cuyo dictamen de primera lectura fue publicado este martes en la Gaceta de la Cámara alta.

 

Con esto, el Senado no pretende prohibir directamente la venta a menores de edad de productos hipercalóricos, tal y como ya sucede en el estado de Oaxaca, aunque le está abriendo la puerta para que sean los estados y los municipios quienes cancelen la libertad de comercio de estos bienes, en caso de que quieran ser adquiridos por niños y jóvenes menores de 18 años.

 

La propuesta también plantea que las autoridades locales en cada entidad federativa deberán promover el establecimiento de expendios de alimentos saludables, “de preferencia producidos en el barrio, vecindad o región de cada plantel”.

Cooperativas sanas

La reforma a la Ley de Educación igualmente obligará a las cooperativas escolares a observar las Normas Oficiales Mexicanas en cuanto a los criterios nutrimentales que deben tener los alimentos que se venden dentro de las escuelas.

 

Las cooperativas son expendios de alimentos y otros productos que comúnmente son manejados por los padres de familia, en coordinación con los directores de educación primaria y secundaria.

De hecho, el manejo de los recursos que se generan con estas ventas dentro de las escuelas es un área de opacidad en el sistema de educación básica mexicano, pues es ampliamente conocido que las finanzas de las cooperativas no se auditan, y son manejadas discrecionalmente por los directivos de los planteles. 

 

En cuanto a la llamada comida chatarra, en algunas entidades federativas ya se había prohibido su venta dentro de los centros educativos, aunque la medida no había sido cabalmente acatada debido a la falta de vigilancia en la que se mantienen estos expendios.

En la propuesta de reforma, que fue presentada por el senador morenista Martí Batres, se apunta que la Secretaría de Educación a nivel federal deberá promover que las cooperativas cumplan con la obligación de no vender alimentos hipercalóricos, y en cambio “se distribuyan productos del barrio, vecindad o región; los cuales deberán incluir la comercialización de frutas y verduras”.

Obesidad infantil

El dictamen apunta que la finalidad de estos cambios legislativos es combatir el consumo de productos que afectan la salud de los menores de edad, pues “México se encuentra en el primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil”, según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCE).

 

De acuerdo con un documento del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el sobrepeso y la obesidad de los niños mexicanos son un problema grave desde la primera infancia. Por ejemplo, uno de cada 20 menores de cinco años padece obesidad, “lo que favorece el sobrepeso durante el resto de su vida”.

Después de los cinco años, 1 de cada 32 niños en México padece ya sea sobrepeso u obesidad, condiciones que son el principal problema de nutrición en los menores de edad del país.

Límites constitucionales

En agosto pasado, luego de que el Congreso del estado de Oaxaca prohibió la venta a menores de edad de alimentos y bebidas con alto contenido calórico, la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) calculó que las llamadas tienditas de esa entidad perderían al menos el 50% de sus ventas.

Si bien es positivo que, dentro de las escuelas, no se comercialicen estos productos, lo cual depende exclusivamente de la Secretaría de Educación Pública, la prohibición general, como en Oaxaca, o parcial, como la que plantea esta iniciativa del Senado, violenta la libertad de comercio, contemplada en el artículo 5 de la Constitución.

Además, los límites en la venta de productos hipercalóricos no son proporcionales, pues se centran en la prohibición de alimentos industrializados, sin contemplar que otras golosinas, que suelen venderse a granel o son artesanales, tienen incluso más calorías que aquellos que provienen de una fábrica.

 

fecha: 2020-10-14